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Visto que traducir no consiste en transmutar sistemas lingüísticos sino en
comunicar mensajes singulares, sólo posibles gracias a los parámetros señalados para el
acto de habla, los obstáculos a la posibilidad de traducir no hay que buscarlos en la
convergencia o divergencia de las lenguas sino en la posibilidad o imposibilidad de
encontrar formulaciones equivalentes para esos mensajes que vienen finalmente a ser del
individuo. Y en ese caso los únicos límites de la traducibilidad son los de la universalidad
del espíritu humano y del universo conceptual mediatizado por el lenguaje. La idea de la
traducibilidad viene de la comparación de las estructuras lingüísticas y de su potencial
semántico, de la creencia que en traducción sólo cuenta la forma del mensaje con su
significado que es pura virtualidad, y no el contexto, la situación, la intención y sobre
todo el destinatario. Pero traducir es comunicar un mensaje concreto, situado y personal,
una intención de decir un sentimiento, una tonalidad, con las palabras, y los gestos y los
ritmos que sean necesarios para el destinatario, ya sea un individuo o una colectividad,
capten toda la carga del Sentido.
109
El mecanismo de la traducción depende de las funciones de la lengua
110
. Para poder
llegar a la práctica de la traducción Newmark (1988:20) describe en el siguiente gráfico
los pasos que comprende el camino de cualquier mensaje traducible:
109
Sáenz Hermosilla (1994:14-15).
110
Junto a las tres funciones descritas en la Figura
4-1 existen otras tres: (1) la función estética, cuyo papel
es la presentación de la lengua de forma atractiva, a través de la imaginación y de las metáforas; (2) la
función fática, se usa para mantener con el recptor un contacto amical más que para transmitir
informacioens extranjeras; (3) la función metalingüística, que indica la capacidad de la lengua para
explicar, nombrar y criticar sus propios rasgos. Cfr. Newmark (1988:39).
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