|
167
3.3.6.
Todos los aspectos de la cultura son, generalmente, transferibles. Los primeros
contactos con una nueva cultura implican la suposición de que los seres humanos tienen
los mismos comportamientos y, por tanto, las mismas costumbres. Por esto los sujetos
suelen percibir la cultura de L2 a través de la suya propia.
Las diferencias entre las lenguas no son, principalmente, más que el reflejo de las
diferencias entre
las culturas. Las lenguas parecidas representan los medios de
comunicación de culturas igualmente parecidas. Los alemanes, por ejemplo, son
culturalmente más parecidos a los ingleses, aunque compartan fronteras con Italia o
Francia; y los mejicanos se parecen más a los españoles que a los norteamericanos. Es
decir, la relación entre lengua y cultura es significativa y debe tenerse en cuenta en
cualquier intento de estudiar el fenómeno de la transferencia.
La formación cultural de las personas crea en ellas los mínimos detalles del
comportamiento ideológico y cotidiano. Su exposición a una sociedad ajena les obliga a
reaccionar espontáneamente en situaciones urgentes. Su única fuente de estímulos es la
cultura propia. Cuando un español llega a Tokio, no saludaría a los japoneses según su
costumbre. Y a los profesores de francés les chocaría el hecho de que los alumnos árabes
les dijeran bonjour, tantas veces como pasaran por su lado, pues, en la cultura árabe, no
hacerlo está considerado mala educación.
Los gestos que acompañan al habla son igualmente transferibles. Un italiano usaría
los gestos y el movimiento de las manos con mucha frecuencia, lo que resultaría agresivo,
para otras personas. Los mediterráneos y los latinos suelen conversar con poca distancia
de separación; lo cual sería, para un alemán, por ejemplo, una violación del espacio
individual. Y hablar durante las comidas está mal considerado en la cultura árabe,
mientras en otras culturas es lo contrario.
El pensamiento también es transferible: la ideología política, la religión y cualquier
otra actividad intelectual se refleja automáticamente en el comportamiento lingüístico y
sociocultural de los sujetos. Las personas procedentes de países comunistas o de
cualquier sitio donde la libertad política es escasa, suelen tener mucha precaución a la
hora de expresar sus opiniones en voz alta. Los musulmanes evitarían el uso de palabras
como jamón y whisky en sus producciones, otros evitarían Dios, vaca etc.
|