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descodifican de la misma manera en todas las lenguas; la imagen fónica de las letras es, a
menudo, exclusiva de cada lengua.
La /r/ española, por ejemplo, no se parece fonéticamente ni a la /r/ francesa ni a la
inglesa, y la /d/ inglesa es más breve que la /d/ árabe. Sin embargo, cuando se trata de la
escritura, parece que nada ha cambiado en el comportamiento lingüístico del sujeto y, por
consiguiente, no hay ninguna necesidad de que ocurra la transferencia. Pero ¿cómo
escribiría un anglófono una palabra como hijo? Las cuatro letras de esta palabra están
disponibles en los alfabetos de las dos lenguas, pero sus correspondencias no son válidas.
Cuando la nueva lengua y la lengua materna usan el mismo alfabeto, el problema puede
atribuirse, según Lado
(1957:19), a la posibilidad de que el mismo símbolo pueda
representar dos sonidos diferentes en las dos lengua. En este caso, el sujeto tiende a
transferir la simbolización de
la lengua materna a la lengua extranjera. Por esto, la
palabra hijo se convertiría, por la transferencia del sistema de escritura del inglés, en
[iho], [ixo], etc.
En la escritura de la lengua árabe existen dos mecanismos para representar los
sonidos. El primero adopta la realización completa de esta representación, es decir, a cada
sonido corresponde una letra, el sonido /ð
h
b
/ se escribe ?
??????
. Mientras el
segundo tiende a eliminar la representación gráfica de las vocales breves
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. Por lo tanto,
el mismo sonido se escribiría ????, lo que implica la eliminación de casi la mitad de las
letras. El primer mecanismo desarrolla en un sujeto árabe la tendencia a establecer
parejas exactas sonido-letra. Una palabra como picture podría escribirse [bict
ar] o
[pict
]. Mientras las costumbres, fruto del segundo mecanismo, pueden transferirse
fácilmente al sistema de escritura de cualquier lengua nueva. Por esto, es habitual que un
árabe escriba [civlizashn] en lugar de civilization, esto no significa que ignora la
correspondencia entre morfemas y fonemas pues, cuando tenga que leer [civlizashn] lo
hará según las reglas del inglés: /sIv
l
I
zeI
n/. Pero, por supuesto, las lenguas que
carecen de la correspondencia entre los fonemas y los morfemas, serían su ámbito
perfecto para recurrir a la transferencia, así lo confirma Marchand (1975:81):
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Se escriben siempre encima o debajo de las consonantes y las vocales largas, y habitualmente nunca se
escriben.
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