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alemán y el español, por ejemplo, comparten la mayoría de los signos escritos, y, a la
hora de producirlos oralmente, muestran diferencias sorprendentes.
El órgano fonador del ser humano, desde los primeros contactos con el habla, está
controlado físicamente por la experiencia articulatoria y, lógicamente, por los límites
fonológicos representativos
de la lengua materna. Nuestra capacidad para producir los
sonidos de una nueva lengua depende de las posibilidades que nos proporciona la lengua
materna. Si ésta comprende un total de treinta sonidos diferentes, nuestra capacidad de
producción y de reconocimiento fonético será la suma de estos treinta con sus posibles
correlaciones y combinaciones
56
. Cualquier nuevo sonido que no pertenezca a estas
posibilidades será relacionado, automáticamente, con el sonido más parecido en los
conjuntos fonéticos de L1
57
.
Por lo tanto, ciertos errores sistemáticos pueden atribuirse directamente a la
transferencia, por parte del sujeto, de las reglas fonológicas de la lengua materna
(Broselow, 1992:84). Esto es lo que conduce a los egipcios, por ejemplo, a introducir una
vocal entre cualquier combinación de dos consonantes iniciales: floor se convierte en
[filoor], plastic en [bilastic], three en [
irii] etc.
58
. Mientras un jordano añadiría una
vocal en posición anterior a dicha combinación, por ello estas palabras serían [ifloor],
[iblastic] e [i
rii].
Este comportamiento, que conduce a la transferencia, lo pueden usar
conscientemente tanto profesores como alumnos en forma de estrategia para acceder al
sistema fonológico de L2, tal como lo recomienda Marchand (1975:71):
Certaines consonnes de la langue française nexiste pas en arabe. Cette lacune
est évidemment plus gênante pour lélève arabe qui devra apprendre le français.
Plusieurs solutions linguistiques soffrent à lui cependant.
1. Utilisation de la consonne arabe la plus proche de la consonne française; le
cas du /R/. (...)
56
La mayoría de las lenguas comparten los mismos sonidos, sin embargo, en el caso de que a una lengua le
falte cierto fonema, lo más frecuente es que se compense éste a través de la correlación, la combinación o
cualquier otro método creativo. En árabe, por ejemplo, se perciben los fonemas extranjeros /p/, /v/ y /g/ a
través de sus correlaciones /b/, /f/ y /k/ respectivamente; y los fonemas /t
/ y /ñ/ a través de la combinación
de /t/+/
/ y /n/+/j/. Lo mismo hace un español para producir /
/, /v/ o /z/.
57
A veces existen fonemas irreconocibles por el sistema fonológico de la lengua materna; el oído no será
capaz de identificarlos y, por lo tanto, de asignarles unas correspondencias. En este caso, se ignoran
totalmente estos sonidos, y se clasifican como inservibles.
58
Ejemplos mencionados en Broselow (1992:84).
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