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137
3.
La Lengua Escalera
3.1.
Introducción
La adquisición de una segunda lengua es, sin duda alguna, un proceso penoso y
complejo. Los problemas que jalonan su camino oscilan entre la sencillez y la
complejidad, dependiendo de la naturaleza de las dos lenguas en cuestión. El papel de L1
en este proceso es indiscutible; a través de ésta, no sólo vemos y percibimos el mundo,
sino también adquirimos nuestra segunda lengua.
Las obras sobre la adquisición de L2 son innumerables y las investigaciones sobre
sus fenómenos son, también, muchas. Pero, desafortunadamente, el campo de estas
investigaciones está monotemáticamente reducido a la relación L1-L2, o L1-L3, y nunca
L1-L2-L3. Esta última relación no pretende, claro está, la compaginación explícita de
más de un proceso de adquisición. Hay que tener en cuenta que la lengua de destino es
única: L3, y las demás lenguas están implícita e involuntariamente implicadas en el
proceso. 
Considerando la definición que he
adoptado para L2 y L3
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, redefino L3 como la
lengua que sigue L2 en su orden de adquisición. Es decir, según este criterio, para poder
llamar a la lengua extranjera ‘L3’, el sujeto debe poseer antes una segunda lengua ‘L2’,
sin la que la relación sería L1-L3, lo que no es el centro de interés en este capítulo.
En las páginas anteriores hemos visto una descripción del proceso de adquisición de
L1, L2 y, hasta cierto punto, L3. Cada uno de estos procesos tiene sus propias
características y se relaciona íntimamente con el resto.
Cuando se trata de L1 la polémica sobre el proceso de adquisición suele ser menor,
aunque el debate entre los interesados en este campo sea muy conflictivo, por el hecho de
que varias ciencias se dedican a estudiarlo cada una a su manera, y según sus criterios
específicos, y porque el sujeto (el niño) es un elemento ‘pasivo’ cuyo papel se reduce a la
facilitación de la observación. El proceso de adquisición de L1, en cambio, genera
múltiples problemáticas debido a la enorme cantidad de factores que intervienen en él, y a
                                                
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Véase (
2.12).
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